Tuve todo el día este sentimiento medio indefinible, mezcla de muchas cosas pero sobre todo de incertidumbre. No fue hasta que estuve sola que me di cuenta qué era. Te extraño, mucho. Desde que no estás siempre repito lo mismo: Siempre supe que dolía pero nunca me imaginé que algo podía doler tanto. No sabés lo que daría por volver a verte. Por llegar a tu casa y que estés esperándome en la puerta, o bajarme del colectivo y verte. Generalmente cuando estoy sola me acuerdo de vos. No quiero hablar con nadie, no sé hasta qué punto entienden lo mucho que me duele ya no poder verte o hablarte. Me gustaría poder borrar de mi cabeza el último recuerdo que tengo tuyo, hubiera preferido nunca verte así. Por otro lado, tal vez fue mi forma de hacerme la idea de que ya no estabas.
De a poco voy perdiendo tu voz también. Tengo miedo de que se me vayan los recuerdos.
Me quedo con la idea nunca confirmada de que fui tu preferida. Vos fuiste y serás siempre el mejor abuelo del mundo.
Me quedo con tus ganas de cuidarme cuando le dijiste a Federico que si me lastimaba lo ibas a matar. Le agradezco a Dios que lo hayas podido conocer, sé que me viste feliz. Lo amo mucho abuelo, mi sueño es llegar a viejita con el como llegaron vos y la abuela. Tener hijos y nietos juntos.
La abuela te extraña mucho, mucho. Pero dale fuerza para que siga adelante, por favor. La necesitamos acá un tiempo más aunque sea.
Ayudame a hacer todo lo que quiero hacer. Sé que me estás mirando, se que la estrella más iluminada del cielo sos vos.
Te extraño y te amo abuelo, nunca me voy a perdonar no habértelo dicho nunca... pensé que eras eterno.
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