Y vuelvo a despertar, cansado de estar tan cansado de ser... me digo: “No hay mitad que sea tan mala como la que tenés”. Y olvido que traigo conmigo canciones y amigos, tu alma es ahora mi estrella, el dolor ya no hace mal. Mirando estoy, a veces me toca el silencio total colgada de la hoja más alta del árbol que sé imaginar.
Porque hay cosas que sangran por dentro y nadie las puede notar, y me acuesto en la cama que un día la ropa te supe robar. Si percibo en la luna esa luz eterna, que reza tu nombre y convida el sabor, quiero amanecer
que mañana no soy si no tuve tu ayer.
te odio. te odio te odio
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